¿Adaptamos el cuerpo a la talla o la talla al cuerpo?

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Qué fue primero: ¿el huevo o la gallina?

Con el huevo y la gallina podríamos estar horas debatiendo y creo que sería imposible llegar a un entendimiento.

Pero en cuanto a si adaptamos el cuerpo a la talla o la talla al cuerpo… nosotros lo tenemos muy claro. 

¿Y tú?

El inicio de los tiempos

Si nos ponemos filosóficos la ropa no deja de ser una convención social. 

A pesar de que los primeros humanos iban en modo naturista por el mundo al cabo de bien poco empezaron a protegerse las partes más, digamos sensibles, con trozos de pieles de sus presas.

En el neolítico el ser humano ya sabía hilar y tejer pero no podríamos llamarlo moda exactamente, eran prendas a la cualquiera que ni se adaptaban al cuerpo. 

Ya podemos hablar de moda pensando en los romanos y sus túnicas y los egipcios con sus outfits dorados y extremados. 

Aunque tengo la sensacion de que Hollywood y Cleopatra han tenido mucho que ver en nuestra visión de esos looks que no eran tan parecidos a los shenti de lino que llevaban los egipcios de verdad.

A lo largo de la historia la moda se ha ido perfeccionando y lo que antes era siempre hecho a medida y se adaptaba a nuestro cuerpo necesitó cambiar para poder llegar a un modelo escalable hacia las colecciones que tenemos hoy.

Pero antes de que llegaran las producciones en masa ya hubo un hito que empezó a marcar qué se adapta a qué: El corsé.

Esas cinturitas de avispa que sufrían un dolor intenso y limitaban la respiración. Hay que ver las tonterías que llegamos a hacer por “estar guapos”.

Adaptando el cuerpo a la talla

En lo que sí estaremos todos de acuerdo es que en los últimos años ha sido nuestro cuerpo el que siempre ha tenido que adaptarse a la talla.

Recientemente la Asociación de familiares de Enfermos de la Conducta Alimentaria (ARBADA) lideró un estudio en el que confirmaba que 3 de cada 4 jóvenes se sienten mal cuando no encuentran su talla y que el 40% se siente responsable cuando ésta aumenta.

El público adolescente es el más susceptible cuando su talla cambia según la tienda o la prenda, y la necesidad de verse en una talla concreta puede causar estragos y es algo que, por mucho que se intente, acabará acompañándoles el resto de su vida.

Pero no nos engañemos, el mismo estudio ha revelado que no encontrar tu talla al probarte ropa provoca malestar psicológico en casi el 70% de las personas.

No hace falta ser un adolescente intentando encajar, puedes ser una persona madura con un cuerpo sano y perfecto y que, aún y así, el hecho de no encontrar tu talla te siente mal.

La inseguridad nos puede jugar una muy mala pasada.

Cómo invertirlo

No está todo perdido.

No te mentiré diciendo que toda la ropa se adapará a nuestro cuerpo porque tipos de cuerpo hay miles y todos son igual de bonitos.

El tema es que hay dos maneras de afrontar el tema de las tallas. Uno es, como no, contar con un buen recomendador de tallas como Naiz Fit, ná unos colegas que tenemos por allí que lo hacen muy bien 😉. Y el otro, y muy importante, es relativizar las cosas.

¿Recuerdas el post del dilema de la talla?

No importa el número que lleve la etiqueta, lo importante es estar sano y eso no cabe en una talla minúscula a no ser que seas un niño.

No importa el número que lleve la etiqueta, lo importante es estar sano y eso no cabe en una talla minúscula (a no ser que seas un niño).

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