Antonio Pascual, un sastre con mucho ojo

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Patrones, tallas, modas, fitting… crear una prenda no es fácil ni cuando tienes un ordenador que te ayude pero, cuando llevas toda la vida creando trajes, el ojo y las manos van solas.

Hoy nuestro protagonista es Antonio Pascual, 53 años de experiencia como sastre a sus espaldas en los que se las ha visto de todos los colores.

Según él, cualquiera puede ser sastre ya que: “no es física cuántica”, pero la verdad es que el arte que tiene para leer cuerpos ya lo quisiera cualquier herramienta informática. 

El estudio de los patrones y el análisis de los detalles más allá de los números son la clave para que un recomendador de tallas dé en el clavo y eso, eso es muy humano.

La entrevista no tiene pérdida así que vamos al grano.

¿Cómo se enseñaba la sastrería?

Era todo muy repetitivo, primero tenías que picar cuellos y solapas hasta que se te hacía callo en el dedo y así te tirabas días y días. Después, empezabas a deshacer costuras de abrigos. En esa época era costumbre que los abrigos pasaran de un hermano a otro ya que la tela era más cara que la mano de obra. Igual te tirabas 20 horas solo en desmontar toda la pieza.

Es una profesión que es machacar y repetir hasta la saciedad, no es física cuántica.

Así estuve de los 17 hasta los 20 que me tocó ir a la mili. Ahora, cuando das clases, en 20 días tienen que ser capaces de hacer una chaqueta entera. Yo en tres años ni me planteaba hacer mangas y ahora, si en 15 días tienen que hacer una chaqueta entera, hasta la peor de todas tiene su mérito.

¿Cuánto tardaste en saber que podías hacer un traje?

Pues fue al salir de la academia en Barcelona y, si no contamos el tiempo de la mili, fueron unos 4 años. Yo tenía mucha inseguridad y siempre prefería confirmar con mi padre si lo había hecho bien.

Y durante muchos años le seguí consultando. Mi padre trabajó hasta los 78 o 79 años.

¿Cómo han cambiado las tallas?

Yo sigo diciendo que la gente antes era mucho más delgada. No me acuerdo de gente gruesa cuando era joven.En general, se piensa que las tallas son ahora más pequeñas pero no, yo creo que las tallas han aumentado.

Ahora son cuerpos más andrógenos, tienen menos curvas, es raro ver a mujeres con cintura fina y caderas.

(Apunte de nuestra experta patronista Bea: tengo la sensación de que cada vez la zona de la cintura es más inexistente en las mujeres)

¿Cuántas medidas se cogen para hacer un traje?

No creas que son muchas, largo de chaqueta, entalle (que a veces no es necesario porque los hago a ojo), talle largo, pecho, cintura, cadera, hombro y largo de mangas.

Para el pantalón, como ya tienes la cintura y la cadera de la chaqueta, sería simplemente el largo total, el largo entrepierna y la anchura de bajo, no necesitas nada más.

Con el ancho de los bajos hay que fijarse en el tamaño del pie, cuando uno calza un 43 o un 47 el ancho del pantalón tiene que cambiar, no puedes hacer pantalones muy estrechos de bajos a gente con los pies grandes si quieres que quede bien.

¿En qué te fijas en una americana para saber que es su talla?

En las mangas. Es que las mangas largas me horrorizan.

Luego del resto cuando ves que uno lleva la chaqueta por la rodilla, una corbata que va por encima, el pantalón ancho y no se les en las manos dice: eso es un disfraz y no un traje.

Para llevar un traje mal no te lo pongas.

Si te tuvieras que comprar un traje sin probártelo, ¿cómo lo harías?

Fijarte en el pecho es lo más importante si no tienes opción de probártelo.

Hay una relación de medidas lógicas en todas las chaquetas, lo más estándar sería 40/50cm de cadera, 41 de cintura y 50 de pecho (son medidas en plano y no de la cirunferencia).

Pero ahora se llevan las chaquetas extremadamente ajustadas y no serían realmente la talla que corresponde. Como ahora que como las chaquetas van muy justas de cintura puede aparecer una bolsa debajo de la axila y hay que ajustar la pinza y la sisa para que la manga se ajuste correctamente.

¿Seguirá habiendo sastres?

Es una pena que esta profesión se extinga. Pero se extingue porque no hay gente que quiera seguirla y porque, aunque quieras seguirla, no hay clientes como para que puedas vivir de ella.

Está claro que el tamaño sí importa y un recomendador de tallas necesita ese toque humano que interprete los patrones y vea esos detalles que un ordenador puede pasar por alto. Nosotros tenemos a nuestra experta patronista Bea, ¿te la presentamos?

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin