La evolución de la recomendación de tallas

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evolución de la recomendación de talla

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No hace falta ser Darwin para saber que todo evoluciona. De ordenadores con pantallas de tubo y tortuguitas que se paseaban por la pantalla, a la mínima expresión para llevarte la oficina allá dónde tu estés.

A veces, cometemos el error de confundir evolución con moda, una evolución conlleva una mejora (o eso debería).

Y la recomendación de tallas tiene sus inicios y su evolución. ¿Nos ponemos darwinianos?

Las primeras recomendaciones de talla: la guía de tallas

evolución recomendación de tallas

Por allí por el pleistoceno digital, cuando el homo sapiens empezaba a adentrarse en los mundos de la venta online, se desataron las preguntas:

¿Cuál es mi talla? ¿Y si pido la que no toca? ¿Si no me queda bien, qué hago?

Los astros se alinearon y llegó la guía de tallas.

Una especie de mapa hacia el santo grial que te orienta hacia la talla correcta en función de tus medidas. 

Normalmente, esta información sale de los equipos de diseño que, tras una sesión de fitting, comprueba las tallas que van con cada medida y elabora una tabla orientativa.

Para darte una idea está genial, pero tiene un par de detalles por pulir.

¿Cuánta gente tiene una cinta de medir en casa? 

Hace años había una en todas las casas porque las abuelas eran las encargadas de arreglar, acortar o ensanchar la ropa para darle una segunda y tercera vida. Ahora eso ya pasó a la historia y muy poca gente tiene una cinta decente en casa.

Nada de usar la cinta de medir esa de metal que se puede liar mucho.

Pero, pongamos que tienes una cinta de esas buenas de costura: ¿ya sabes medirte?

La guía de tallas era perfecta para los inicios del homo sapiens digital pero, a medida que crecían las ventas de moda online, se iba quedando obsoleta.

La segunda ola de la recomendación de talla

evolución de la recomendación de tallas

Con la segunda ola llegaron las herramientas de recomendación de tallas. 

Ese maravilloso botón que te ahorra el drama de buscar una cinta métrica e intentar medirte como puedas. Por no hablar del agobio que nos puede entrar si los números que vemos en el metro no nos gustan… Un paso importante para sentar las bases del futuro.

La característica principal de este momento en la historia de los recomendadores, es la dualidad en la recogida de información: algunas herramienas cogen como referencia la prenda y, otras, tu cuerpo.

Recomendación en base a la prenda

La prenda manda, es como si tu cuerpo tuviera que responder a los cánones establecidos por los fabricantes que pueden estar en otro país con un perfil demográfico completamente diferente.

Al pulsar el botón mágico de la recomendación te preguntarán qué talla llevas en otras marcas.

No tendría sentido preguntarte la talla que llevas si eres un cliente nuevo, así que recogen información de talla y medidas de otras marcas de ropa que pueden ser parecidas para, con esa información, recomendarte tu talla.

Tiene su lógica, cuando probamos una marca nueva y estamos en la tienda solemos pedir la talla que llevamos puesta de lo que sea.

Contras: no siempre es fácil acertar por el pequeño gran detalle del fitting y, al fin y al cabo, le estas haciendo un poco de publi a tu competencia… 😉.

Como marca, te estás perdiendo mucha información acerca de los cuerpos de tus clientes que te puede ayudar a mejorar tus colecciones futuras o a saber si estás perdiendo ventas por falta de tallas.

Recomendación en base al cuerpo

Aquí es el cuerpo que manda.

Alto, ancho, largo… con los datos de los clientes esta herramienta busca cuerpos parecidos al tuyo para recomendarte la talla que habían comprado estos primeros valientes.

En base y con el tiempo los resultados son mejores ya que al fin y al cabo es la talla la que se tiene que adaptar a tu cuerpo y no al revés. Pero la clave está en 3 palabras: con el tiempo.

Al tener en cuenta solo las medidas del cuerpo, necesitas varias pruebas de ensayo error antes de que el algoritmo pueda acertar del todo en sus recomendaciones. Y no es que los consumidores se caractericen por su enorme paciencia…

Contras: al implemtnar la herramienta no tiene una base de datos hecha con tu marca y tarda en recomendar correctamente. Además, si tienes un cuerpo “fuera de la media” porque eres más alto, más ancho o más musculoso difícilmente acertarán.

En la unión está la fuerza

¿Por qué usar solo una fuente de información cuándo se pueden combinar las dos?

Pleistoceno con guía de tallas: ✅

Evolución con una primera ola de recomendadores de talla: ✅

El tamaño sí importa y tu cuerpo es perfecto tal y como es así que había que encontrar la manera de combinar toda la información para dar la talla.

Paso 1: Transformar la información básica de cada usuario en las medidas 3D de su cuerpo. Solo con unos detalles poder saber su contorno de pecho, cintura, cadera… ¡y sin cinta de medir!. Al recomendar la talla no estaremos viendo cuerpos parecidos al tuyo, «veremos» tu cuerpo y la recomendación de talla será tuya y solo tuya.

Paso 2: Revisar las medidas de todas las prendas con sus patrones para entender cómo es el cuerpo detrás de cada prenda. Aquí viene un bonus, el fitting. En una misma marca podemos llevar diferentes tallas según el fitting de la prenda y cómo se ajusta a nuestro cuerpo. (O no se ajusta, que hay fittings que pueden no estar hechos para tu cuerpo y eso es lo bonito de la diversidad)

Paso 3: Probar las prendas en personas. Sí, lo has leído bien, prendas reales en gente real..

 

Y así somos: irreverentes, descarados, detallistas y con esa curiosidad inquieta que nos lleva a seguir evolucionando para que des la talla con tus recomendaciones.

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