Poniendo a prueba los mitos del tejido

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Hay mucho romance tras el origen de los tejidos y ya es hora de ponernos serios y combatir algunos mitos antes de abordar la parte más técnica sobre los tipos de tejidos y de cómo afectan al resultado de tus patrones.

No nos engañemos, el ser humano empezó a vestirse porque tenía frío. Punto.

Al principio todo valía, desde un trozo de corteza hasta un abriguito con la piel de la cena o un vestidito tejido manualmente con las hojas de plantas y árboles para la colección de verano.

A por los mitos.

MITO 1: El timing

Pues ni egipcios, ni fenicios, ni griegos, ni romanos… ya se tejía en el neolítico. Las telas más antiguas que se han encontrado datan del 6500 a.C. Aunque, siendo sinceros, por esa época creo que no se preocupaban demasiado por la talla o el patrón, era más bien un tápame y listos.

Una tela con mucho mérito, en ese momento no tenían ni los telares ni las agujas que conocemos hoy en día y se valían de utensilios hechos a base de huesos, palitos y piedras.

MITO 2: El lugar

No hubo un lugar o una civilización concreta que milagrosamente desarrolló el primer tejido. Aquí no hay patente que valga, el arte textil se originó en varias culturas y sitios diferentes a la vez.

Y obviamente, cada loco con su tema. Se ha encontrado lino egipcio de hace 5.000 años, algodón de hace 3.000 años en la India o Perú y cómo no mencionar las telas de seda que se tejían en China hace ya 4.000 años y que, con el tiempo, desataron verdaderas pasiones.

¿Dentro de 3000 años se econtrarán restos de camisetas de esas tan fast y tan fashion?

MITO 3: El color

El color no lo marca la tendencia de turno. 

Bueno, vale, quizás ahora sí, pero en la antigüedad no era cuestión de modas y llevar el color que no tocaba podía traerte problemas. El color de la ropa marcaba las diferencias sociales, religiosas y profesionales.

En China el amarillo representaba la vida y era el color de su majestad imperial, pero en la Edad Media era el tono de repudiados y prostitutas… como para equivocarse…

MITO 4: El mejor

Hay telas mejores que otras… Sí y no. Aquí hay que matizar porque ni tanto ni tan calvo.

La seda se ha considerado una de las mejores telas al ser de las más costosas de fabricar. ¿Una curiosidad? Al año se fabrican unas 50.000 toneladas de seda a nivel mundial frente a las 26.172.678 toneladas de algodón, pero que sea la más cara, no quiere decir que sea la más adecuada para hacer deporte ni para estar tirado en el sofá viendo una peli.

Digamos que hay que saber qué tela es la mejor para cada ocasión y para cada prenda pero, en sí, no habría que limitarse a juzgar a los tejidos como mejores o peores.

La Verdad de la buena

Hoy en día, tenemos al alcance de nuestra mano una gran variedad de tejidos que nos permiten obtener resultados muy diferentes entre ellos.

En el proceso de selección del tejido para tu próxima colección no solo tendrás que decidir entre ls diferentes opciones a nivel del material en sí. El comportamiento del tejido depende de varios aspectos como el hilo y la dirección del tejido, el gramaje, si es plana o punto, la elasticidad, la composición…

En un producto oversize puede que no nos interese una tela muy ligera ya que no mantendría bien la forma, y si queremos un producto ceñido al cuerpo necesitaremos un toque de elasticidad o no conseguiremos hacer vida normal.

Nadie dijo que escoger el tejido adecuado fuera fácil.

Ponte las gafas de planear que se avecina colección nueva y si quieres acertar con los patrones y las tallas necesitarás saber cómo se comportan los tejidos que escojas.

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