Moda regenerativa: póntela, pónsela.

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Algunos dicen que la moda regenerativa es el nuevo negro y, con Halloween y el Black Friday pisándonos los talones, entramos en el mes más negro del año, aunque el negro no tiene por qué ser un color triste o soso.

Llega el momento de darle un giro radical a este color, cambiar no solo cómo lo vemos sino cómo lo interpretamos. Al fin y al cabo, el negro combina con todo, ¿no?

La moda es algo muy curioso, de hecho, con el tiempo hemos llegado a usar la palabra estar de moda para cualquier tendencia más allá de la ropa en sí misma. Parece ser que somos unos bichos a los que les gusta vestirse, pero llevamos algún que otro siglo haciéndolo un poquito mal.

No es que los trapitos estén mal, lo que hemos hecho mal es cómo hemos planteado toda una industria que no le está haciendo ningún favor a nuestro planeta.

El planeta rojo

Bueno, todos conocemos a Marte, nuestro colega de aquí al lado con una tierra rojita y más bien árida pero no me imagino a las top models desfilando con la nueva colección de Fulanito Cliché entre roca y roca y con una escafandra por aquello de querer respirar.

Si no vamos con cuidado podemos llegar a convertir nuestro planeta en algo parecido y no sobran las opciones.

Una de las fibras más conocidas para fabricar la tela con la que hacemos la ropa es el algodón. Hay alguna que otra pero ya entraremos en detalles más adelante.

Resulta que el algodón es una fibra vegetal que se extrae de la flor de una planta que necesita un pedacito de tierra para crecer y florecer. Cada planta necesita entre 5 y 6 meses y medio para producir la fibra desde su siembra y según la técnica que se emplee necesitaremos entre 5.000 y 10.000 litros de agua para obtener 1 kg de algodón.

Bueno, tampoco es que andemos sobrados de agua pero el problemilla aumenta cuando vemos cómo estamos cultivando el algodón

Si lo hiciéramos de manera ecológica y tal y como se hacía antaño no habría mayor problema pero claro, olvídate del fast fashion y de tener tropecientas colecciones al año. La manera convencional consiste en coger grandes extensiones de terreno y plantando algodón como si no hubiera un mañana.

¿Resultado?

El suelo se empobrece, llegan las plagas y venga fumigar. Pesticidas y productos químicos que no son de lo más recomendable si pensamos en el medio ambiente y que ayudan a desertificar el planeta dándole ese toque muy Marte.

Evolución de la desertificación

Regenérame otra vez

Darle el toque regenerativo a la moda es usar prácticas de agricultura y de ganadería responsables (oh si, la lana viene de un bichito llamado oveja).

Regenerar la tierra quiere decir ayudar a que se cree una capa de tierra vegetal que contenga los nutrientes necesarios para que la biodiversidad prospere. Vamos, nada de monocultivo ni pesticidas y respetar un poco más los tiempos de la naturaleza.

No nos hemos vuelto locos, esto es posible y ya se está haciendo.

Está claro que hay que replantear muchas cosas y que hay más opciones como fomentar el uso de tejidos hechos con fibras de plantas que dañen bastante menos al subsuelo como el lino, el cáñamo, el coco… diría también el bambú pero ojito con las raíces que se nos puede descontrolar el tema.

También hay que vigilar qué plantamos y donde, no vaya a ser que por ponernos regenerativos acabemos metiendo una especie invasora en nuestra zona para que acabe con la flora autóctona. Que lo que queremos es proteger al planeta, no liarla más por querer plantar mejor.

¿Es una utopía?

Pues no, la buena noticia es que a pesar de que suene todo demasiado bonito para ser verdad la moda regenerativa ya existe y es una realidad.

9 The Brand nació (cito textualmente): para llevar el mundo de la moda a un nuevo futuro, social y medioambientalmente regenerativo.

No solo han creado una línea de ropa regenerativa sino que han definido los 9 principios de la moda regenerativa: Eliminación de CO2, Donaciones, Decisiones Éticas, Calidad, Transparencia, Trazabilidad, Economía Circular, Pequeñas producciones, Empoderar a sus clientes.

No está nada mal, ¿no crees?

Pues eso, ahora que llega la época del año en la que podemos perder un poco la cabeza entre descuento y descuento, ¿qué tal si le damos una temática sostenible a nuestras compras?

Y ya de paso la mantenemos, que la sostenibilidad y la moda regenerativa no sean solo una moda, que sean un cambio de hábitos y así no tendremos que trasladarnos de planeta.

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