Una macedonia de sostenibilidad en tu armario

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Quien más quién menos ha tenido alguna camiseta, camisa o bañador de piñas con gafas de sol. Pues a ver cómo te quedas si te digo que podrías tener directamente una camiseta de piña, sí, sí, hecha con piña.

No es que el cáñamo esté muy visto pero ya que nos ponemos a hablar de tejidos sostenibles (y la innovación es lo nuestro) hablarte de la lana y del algodón orgánicos o del cáñamo orgánico nos parecía poca cosa. Como que faltaba algo.

Pero no es que solo se hagan tejidos de piña, al investigar sobre tejidos sostenibles resulta que podrías tener una macedonia en tu armario sin saberlo.

Telas tropicales

Empecemos la macedonia con las telas más tropicales.

Piñatex

El Piñatex es un tejido fabricado a partir de las hojas de la piña y es muy asturiano. Bueno, a ver, la creadora es la asturiana Carmen Hijosa pero la idea nació hace varios años en Filipinas.

Este tejido es suave y resistente y tiene un aspecto y un comportamiento muy parecido al cuero sin necesitar la gran cantidad de químicos o agua habituales en la producción del cuero animal.

Pero lo bueno no es solo que sea natural, es que además nos permite utilizar las hojas de piña que hasta ahora simplemente se descartaban. No hay que plantar algo en concreto si no que se aprovecha algo que ya se planta para el consumo, una rodajita de piña para el estómago y una hojita para cubrirlo 😉

El piñatex es ya una realidad y hay marcas muy conocidas que lo usan en sus zapatillas.

Al rico coco

Nanollose, una empresa australiana está trabajando en una tela de nano-ceclulosa, un tejido que se produce con desechos de coco tras la fermentación natural.

Para fabricarla cogen desechos agrícolas e indústriales orgánicos para producir celulosa así que no hay que talar árboles ni usar pesticidas ni dedicar grandes espacios de terreno al cultivo de nada. Y hay más, es un recurso que está disponible todo el año así que no hay que esperar temporadas de cultivo, de recogida o de maduración.

Banana fiber

La fibra de plátano o fibra de musa es una de las fibras naturales más fuertes del mundo. Se extrae del tallo de los bananos y tiene unas características muy parecidas a la fibra de bambú pero mejorando en la capacidad de rotación y en la finura.

Este tejido no es tan innovador como parece, en Japón se han usado plátanos para hacer tela desde el siglo XIII, el problema es que su uso disminuyó cuando el algodón y la seda de China o India ganaron en popularidad.

En la Micronesia hay una empresa llamada Green Banana Paper que ha dado el salto y usa la fibra de banano para complementos.

Orange silk

Resulta que con la cáscara de la naranja se pueden hacer fibras naturales con una muy baja huella de carbono.

Al extraer la celulosa de las fibras que se desechan del prensado y del procesamiento industrial de las naranjas se puede obtener fibra téxtil. Cada año se generan 700 mil toneladas de residuos cítricos en la industria de los zumos de fruta así que imagínate si da para hacer trapitos.

Las mentes detrás del hilo naranja son las italianas Adriana Santocito y Enrica Arena que crearon Orange Fiber, de la tesis doctoral a una empresa con un equipo de 12 personas y grandes planes de expansión.

¿Un zumito?

Telas animales

Spiderman no iba tan desencaminado y es que las fibras de las telas de araña son extremadamente resistentes y muy elásticas, Bolt Threads ha encontrado la manera de producir tejido gracias a la biogenética.

En el proceso se usa bioingeniería para producir proteina de seda en grandes cantidades usando productos como la levadura, el azúcar y el agua. Una vez obtenida la mezcla se aisla la proteina de la seda que se enrolla en fibras parecidas a las fibras acrílicas para enviarlas a producción y convertirlas en prendas.

Hay otras telas sostenibles que vienen de cosas tan curiosas como el café, la madera o de ADN biofabricado. 

Opciones tenemos muchas pero al fin y al cabo lo importante es buscar un consumo más responsable y tener prendas que no solo sean de nuestra talla si no que también no dejen una huella demasiado grande en el medio ambiente.

Con el tiempo la moda ha evolucionado hacia un mecanismo que se ha perdido en una rueda que no para de girar entorno a ofertas y promociones.

Hasta ahora el negro era el fondo de cualquier armario pero ¿y si le damos un toque afrutado?

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